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Smoke: El arte del embuste

Estaba a punto de ponerme a analizar un juego más bien malo, pero sin embargo voy a escribir acerca de una buena película llamada Smoke. Los que la hayáis visto podéis seguir leyendo y, los que no, también podéis seguir leyendo -spoiler free- hasta que os lo diga.

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Con 13 o 14 años recuerdo que, como era habitual, me quedaba los sábados hasta tarde buscando algo interesante en la TV hasta que llegase la hora de la película porno del canal local de la ciudad en la que vivo. Mis hormonas estaban muy alteradas y pocas cosas conseguían calmar mis ansias, pero entonces puse la 2 y me topé con una película bastante rara titulada Smoke. Habitualmente solían aburrirme bastante las películas que emitían en el programa “¡Qué grande es es cine!” de José Luis Garci, pero esta película, considerándola del mismo estilo (es que yo era muy simple por aquel entonces), consiguió engancharme en dos o tres minutos.

En la pantalla, aparecían un para mi entonces desconocido Harvey Keitel que no conseguí asociar el Señor Blanco de  Reservoir Dogs, un ya conocido Forest Whitaker y el resto eran para mi desconocidos y todavía lo siguen siendo salvo casos de “eh! mira! Es el de tal peli!”.

El motivo de este artículo es que de las personas a las que se la he puesto, a algunos les encanta pero otras la odian o les aburre sobremanera. Quizás me gustó porque me puse a ver la película sin ningún tipo de expectativas y con el único interés de entretenerme media hora hasta que comenzase la película para adultos. No esperaba una obra maestra, ni una película para la posteridad ni efectos especiales… solamente quería entretenerme con una historia y éso, amigos, es lo que es Smoke en sí. Se trata de una paradoja del propio espectador viendo la película; algo cotidiano que se repite varias veces en la película en distintas escenas. Recuerdo cuando un amigo redactor de este blog me decía que tenía que volver a jugar a Metal Gear Solid 2 de nuevo, ya que mi punto de vista acerca de Raiden cambiaría por completo porque “Raiden eres tú!“. Parece algo malévolo… y somos muchos los que hemos criticado a la nenaza de Raiden, cuando en realidad la crítica era hacia el propio jugador. Pues con Smoke ocurre lo mismo, con la diferencia de que no hay efectos especiales y de que las historias que te cuentan son muy entretenidas.

Se trata de una película compuesta por diversos capítulos al igual que películas como Clerks (1994) o la mayor parte de las películas de Tarantino. Las interpretaciones… es que no hay interpretaciones. Es como si pusieses la cámara delante de unos tíos y ellos se dejan llevar. La película nos cuenta un trozo de la vida de unos personajes cuyas vidas se cruzan por elementos que tampoco son demasiado espectaculares, pero lo cierto es que nunca sabes lo que pasará y aún sabiéndolo, puedo ver Smoke una y otra vez por lo bien hecha que está. Su banda sonora es de muy buena calidad y se acopla perfectamente a todo lo que vemos en pantalla.

En profundidad (Aviso, spoilers!)

Lo cierto es que no hay demasiado que contar de este película, pero no por ello tenemos un historia simple. Debajo de sus pequeños momentos tenemos varios mensajes escondidos que se entrelazan para concluir en un apoteósico final. Los detractores pensaréis… ¿Qué? ¿Apoteósico final?

Os lo explico. Paul Benjamin es un escritor decadente y lo mismo podríamos decir de la vida de todos los que aparecen en la película. Es un tío descuidado, guarro y sobre todo un fumador empedernido a sabiendas de que el tabaco terminará pronto con su vida. En el estanco de Auggie, un tío con muy malas pulgas, se cruza tanto la vida de estos personajes como la de Rashid, un niño que miente acerca de su identidad. La película compara la vida con el humo del tabaco; es decir, fumas unas cuantas caladas y luego todo se difumina en pequeños elementos que se esparcen sin control hasta desaparecer. No puedes atrapar el humo del mismo modo que no puedes controlar lo que la vida te trae. De este modo, tiene sentido que la vida de Paul, Auggie y Rashid se cruce en un lugar en el que se vende tabaco. Esta sería la primera idea que transmite la película, pero no la principal.

Smoke va de una mentira, que es con lo que finalizan todas las historias, incluso la historia del espectador viendo la película que, por supuesto, no es historia real. Paul no para de contar historias rápidas que, aunque son entretenidas, son mentira, algo que ya deduce Rashid cuando Paul cuenta la historia del hijo que se encuentra con su padre congelado de un modo intacto mientras se encuentra en una montaña. Si ahora vamos hasta el final de la película, vemos que Paul necesita escribir un cuento para un periódico, pero no tiene ni idea de qué escribir. Aquí es cuando Auggie le dice que sabe muchos y que, además, le contará un historia real: la historia de cómo consiguió la cámara con la que saca una foto cada mañana. La historia es tan buena que tanto a Paul como a nosotros nos encanta.

En esta historia Auggie va a devolver la cartera a un chico a quien se le cayó mientras estaba robando un revista porno en su tienda. Era la noche de navidad y el chico no estaba en casa, pero sí su madre, una anciana ciega. La anciana confunde a Auggie con su hijo (a quien hace mucho que no ve) y, siguiéndole el juego, se hace pasar por él. Comen y beben, pero cuando Auggie está a punto de irse ve un montón de cámaras de fotos apiladas en el baño que seguramente habían sido robadas. No puede evitarlo y coge una. Años después, Auggie se siente tan culpable que intenta devolverle la cámara a la anciana aún sin estrenar, pero la señora había muerto, pasando las últimas navidades de su vida con Auggie. La anciana sabía que la Auggie no era su hijo, pero acepta el juego con tal de ser feliz esas navidades.

Cuando Auggie termina de contar la historia, Paul le responde “El embuste es todo un arte“. Resulta que toda la historia de la anciana que cuenta Auggie es mentira, pero Paul tiene su cuento al igual que la anciana tiene su momento. Del mismo modo, vemos que en los interludios de las distintas partes de la película se nos presentan con letras y sonidos de máquina escribir… y es que la película en sí es la propia historia que Paul está escribiendo y nosotros, como espectadores, los que nos la hemos aceptado. La vida es demasiado corta como para preocuparse excesivamente por ella o para no aceptar lo que te trae y por eso en la escena final Paul y Auggie fuman partiéndose de risa y esparciendo el humo por el aire, como comparando la vida con la duración de un cigarro mientras la esparcen por el aire, sin dar importancia a lo que es cierto o a lo que no.

Acerca de la subtrama de Auggie con su ex novia, todo termina con Auggie dándole el dinero para que su hija se pueda desintoxicar a sabiendas de que seguramente la hija de su ex no sea suya. Rashid y su verdadera historia, así como el hecho de que Auggie no sea un tío que se limite a vender tabaco en un estanco exprime también el concepto de que las cosas no son lo que parecen. Da importancia a tu vida, disfruta de los pequeños momentos, preocúpate por los que se preocupan por ti, aprende a perdonar, no prejuzgues a la gente por su apariencia, acepta lo que la vida te trae del mejor modo que puedas y tampoco pasa nada por engañar alguien si eso hará que todos seamos más felices. Los mensajes son interminables y se alejan de los tópicos del cine. En fin, una historia simple pero con chicha de esa que se saborea lentamente aunque no dure demasiado. Una película que pudo sobre mi alta libido propia de mi adolescencia, puesto que no cambié de canal.

Escrita y dirigida por Paul Auster.

EduZRO

Ingeniero informático y también jugador de PC de la vieja escuela. Odiaba las consolas, pero un día se compró una PSP y actualmente tiene 2 consolas más, aunque no ha tardado en volver a sus orígenes. Con hábitos nocturnos, le encantan las nuevas tecnologías e iniciar nuevos proyectos.

1 Comment

  1. Vainas dice:

    Excelente artículo!! Tengo que decir que la vi un día con mucho sueño, quizá debería revisionarla.

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