Análisis

Cultures: The Discovery of Vinland

Los vikingos arrastran una leyenda negra que tal vez no sea del todo justa. Es cierto que entre los siglos VII y VIII, espoleados por la escasez de alimentos que padecía Escandinavia, se dedicaron a saquear las poblaciones costeras del Báltico, Atlántico y Mediterráneo. Pero con el tiempo empezaron a establecerse en los territorios en que desembarcaban y demostraron mucho talento para la diplomacia, la colonización y el comercio. Los vikingos suecos, por ejemplo, remontaron el curso del Volga y establecieron una próspera civilización en el actual territorio ruso. Y los noruegos e islandeses descubrieron y colonizaron la península del Labrador, en Norteamérica, casi quinientos años antes del viaje de Colón.

Planteamiento del juego

A principios de siglo los juegos de estrategia se habían vuelto más intelectuales. Gracias al floreciente subgénero basado en crear y expandir civilizaciones, la guerra nunca volvió a ser tan primitiva y elemental como hace años. Caesar, Faraón, Cleopatra o Theocracy e incluso Age of Empires demostraron que la historia de las culturas no tiene por qué ser aburrida. Al contrario, fue un estupendo pretexto para que nuestras sesiones de estrategia y combate a gran escala fuesen cada vez más ricas.

Ha llegado el momento de echar pie a tierra y conquistar América. Sólo que sin Hernán Cortés y al mando de un puñado de vikingos muy peculiares, revoltosos y un tanto enamoradizos. Ésta es una etnia bárbara que, más que extender su civilización, se dedicó a estropear la de sus vecinos durante un buen número de años. Bueno, vecinos y no tan vecinos, porque en pleno siglo XI se convirtieron en los primeros europeos que pisaron América. La principal novedad que nos presentaba este título es que no sólo deberás guerrear y fundar colonias, también deberás controlar varios aspectos de la vida privada y pública de los protagonistas.

Jugando a Cultures: The Discovery of Vinland

Sofisticación es la palabra que mejor define este juego en el que, en cierta medida, encarnarás el papel de un Dios. Te llamarás Thor u Odín y tendrás que cuidar de tus seres terrenales. Cultures utiliza algunos elementos poco vistos hasta ahora en los juegos de estrategia. De hecho, parece incorporar al género elementos de simulación tipo Los Sims. Las unidades necesitan alimentos, descansar cuando el trabajo les agota y además formarán una familia para satisfacer sus necesidades culinarias y reproductivas.

Esta estética tan colorida dista mucho de lo visto en producciones como Vikingos, la serie que narra la vida de Ragnar Lodbrok.

Esta estética tan colorida dista mucho de lo visto en producciones como Vikingos, la serie que narra la vida de Ragnar Lodbrok.

Los trabajadores son los que se encargarán de mantener viva la civilización y desarrollarla. La campaña pone de manifiesto esta premisa. Lejos de aparecer siempre con un puñado de unidades y tener que empezar la construcción desde cero, algunas misiones añaden nuevos objetivos al poblado de la anterior partida. Así que tendrás unidades de distinto sexo y deberás inmiscuirte en su vida privada para unirlos. Existe un rol muy diferenciado entre hombres y mujeres. A diferencia de juegos como Age of Empires, en el que la mujer se incorpora a los trabajos de la civilización, en Cultures la única tarea que pueden llevar a cabo es saciar el apetito del marido y cuidar de los trabajadores, algo que a día de hoy no estaría bien visto, pero es fidelidad histórica. En cambio, los hombres desarrollan un oficio y van a la escuela para aprenderlo. A medida que ganan experiencia, pueden desarrollar nuevas profesiones en el mismo campo. Así pues, un talador de árboles puede convertirse en carpintero, o un transportista en mercader. La población controlará una buena cantidad de recursos y productos manufacturados para que la gente esté abastecida y, cuando existan excedentes, podremos iniciar intercambios comerciales con otras civilizaciones. Si quieres prosperar, deberás hacer de casamentero y juez de paz, darle una familia y un hogar a tus muchachos y asegurarte de que sean felices.

Por si aún no os habéis dado cuenta, este juego tiene más cosas en común con The Settlers 3 que con los juegos históricos antes citados, pero presenta una serie de elementos diferenciadores que le dan personalidad propia y lo alejan de considerarlo un sencillo clon.

Campaña y niveles del juego

El modo para un jugador te presenta una campaña de cuatro mapas a modo de tutorial y seguidamente la campaña en sí compuesta de trece mapas. Si lo prefieres, también puedes jugar partidas individuales sueltas en uno de los 17 mapas que se incluyen, 12 de nivel normal y 5 para principiantes. Además de sofisticado, Cultures es también un juego algo caótico, aunque no llega al nivel de títulos como Constructor. Es por ésto por lo que se hace crucial jugar la campaña de tutorial para aprender los conceptos más básicos del juego.

Resulta curioso ver una especie de stonehenge con un montón de bisontes alrededor. Desde luego parece ser algo que enamora a los personajes del juego.

Resulta curioso ver una especie de stonehenge con un montón de bisontes alrededor. Desde luego parece ser algo que enamora a los personajes del juego.

Es un juego de microgestión en el que eres el encargado de decidir pequeños elementos de cada uno de los habitantes de tu ciudad: cual será su trabajo, con quién se casa cada uno, si tendrán hijos varones o hembras… etc. No os imaginéis nada pornográfico porque como veis, la estética del juego es bastante infantil; cada uno se irá a su casa con su esposa y comenzarán a aparecer corazoncitos; éso es todo. Un tiempo después, aparecerá un bebé en la puerta al lado de sus padres. Como no hay transición entre día y noche, tus vikingos tienden a comer cuando les apetece y a dormir cuando les entra sueño. Esto puede hacerte incluso gracia cuando controlas un grupo pequeño, pero a nada que sean más de veinte se te hará difícil estar seguro de si todos tienen casa o duermen por ahí tirados.

La población crece a un ritmo desbocado pero lógico. No puedes acceder a las unidades de manera inmediata, ya que la madre naturaleza rige el tiempo que transcurre entre que solicitas un nuevo indígena y puedes disponer de él para que trabaje en la mina. Los edificios se van sucediendo y empezarás a darte cuenta de que tienes un serio problema: tienes menos casas que habitantes y más edificios productivos que gente preparada para el trabajo. Menos mal que la interfaz está pensada para sacarte de este infierno.

Existen distintas ventanas que te informan de la marcha de la civilización. La que más vas a utilizar es la de población, ya que desde ella puedes ver la información de cada unidad. Puedes ordenarlos en función de su trabajo o cualquier otro aspecto de su vida y asegurarte de que tienen cubiertas sus necesidades básicas.

Las civilizaciones que nos iremos encontrando están creadas con tanto detalle como la nuestra. En la imagen, los esquimales.

Las civilizaciones que nos iremos encontrando están creadas con tanto detalle como la nuestra. En la imagen, los esquimales.

Los menús de diálogo con comentarios de tus vikingos o indicaciones sobre el desarrollo del juego se suceden a un ritmo mareante. Es un sistema práctico y necesario, pero acaba con el dinamismo característico de los juegos de estrategia en tiempo real. Abrumado ante tanto mensaje, optarás por cerrarlos rápidamente antes de que eclipsen la pantalla. Si haces ésto, probablemente descubrirás al cabo de cierto tiempo a unos viejecitos que, han sido los reyes del escaqueo durante años. Se han pasado la vida sin hacer nada, comiendo en el almacén y durmiendo en el suelo. Escondidos entre la multitud, detrás de un edificio o en medio de los árboles han pasado buena parte de su vida sin que te dieras cuenta. Y además, tienen excusa: te has pasado un montón de años ignorando sus mensajes.

Otras civilizaciones

En casi toda la campaña y en los mapas para un jugador que juegues te toparás al menos con otra civilización. Puedes acceder a la pantalla de diplomacia para ver su posición diplomática hacia ti; si son amistosos, podrás comerciar con ellos, pero en caso contrario tendrás que tener a tu ejército preparado para derrotarlos. Te encontrarás con Esquimales, Indios y Mayas, estando todas sus unidades y estructuras muy bien representadas.

El modo multijugador ofrece tres opciones que podemos usar y una cuarta que llevará ya años inactiva, dado que los servidores oficiales del juego ya no existen. De entre las opciones, la más útil es la de conexión TCP/IP por internet. Tenemos 16 mapas entre los que escoger y por desgracia no hay editor de niveles, aunque sí existe uno en la expansión del juego.

Factura técnica

Cultures es un juego muy parecido a The Settlers en cuanto al aspecto visual, pero sus animaciones son excelentes y sus unidades mucho más variadas. Éso sí, debéis tener en cuenta que la estética es entre cómica e infantil, similar a lo que veíamos en el poblado de Astérix, aunque no sean de la misma raza. Los edificios y los fondos también han sido creados con mucho detalle. Los efectos de sonido y la banda sonora del juego son aceptables, así que nada que destacar en este aspecto. La historia está también bien explicada. Si buscas una experiencia que se acerque más a un RTS, The Settlers 3 sería la mejor opción en caso de compararlos, pero si buscas tomar el rol de un Dios que juega con la vida de la gente y observar cómo construyen una gran ciudad, el juego que escogería es Cultures o, al menos, hasta que la llegada de Black & White tan sólo un año más tarde.

En el centro del poblado, el barco con el que hemos llegado.

En el centro del poblado, el barco con el que hemos llegado.

Lo que se echa de menos son herramientas eficaces que te permitan controlar mejor a tu comunidad. Regir la vida privada de casi cien personajes a la vez es poco menos que imposible, por muy Dios que seas. Si estáis interesados, podéis encontrar este juego con su segunda parte en GOG a un buen precio. Si se os hace caro, seguramente sea una opción muy interesante cuando esté de oferta.

Cultures: The Discovery of Vinland [2000]
7
Notable
Cultures es un buen juego que mezcla lo visto en The Settlers 3 con una un planteamiento histórico interesante y una buena dosis de microgestión que puede llegar a desesperar. Da la talla en todos los aspectos, aunque resulta un juego demasiado caótico. Lo más importante es que se trata de título con personalidad propia.Analizado por

EduZRO

Ingeniero informático y también jugador de PC de la vieja escuela. Odiaba las consolas, pero un día se compró una PSP y actualmente tiene 2 consolas más, aunque no ha tardado en volver a sus orígenes. Con hábitos nocturnos, le encantan las nuevas tecnologías e iniciar nuevos proyectos.

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