Análisis

Fair Strike / Análisis

Según se explica en Fair Strike, a la ONU le quedan un par de telediarios. Antes de fin de año, daremos carpetazos a la idea de un club universal de naciones libres y entraremos en una jungla en la que sólo los helicópteros de combate velarán por nosotros.

Hace tiempo que los simuladores se enfrentan a un cruel dilema. Por un lado, estamos los adictos a la simulación pura, manuales de dimensiones bíblicas y detalles técnicos que aporten complejidad y verosimilitud. Por otro, los jugadores un poco menos adictos, que huyen como la peste de todo lo anterior y prefieren juegos más directos y accesibles. Eso explica que juegos técnicamente perfectos acaben siendo un desastre comercial.

De todas maneras, siempre queda la opción de tener a un justo equilibrio, que es lo que pretende Fair Strike. Ni acarde de usar y tirar ni simulación estricta. Sólo un producto que no aburrirá a los jugadores casuales ni motivará la mueca condescendiente de los expertos. Está por ver si este cruce de conceptos va a funcionar comercialmente, pero tiene elementos para que así sea, empezando por treinta misiones que conforman cuatro campañas, seis helicópteros pilotables y unos gráficos en la media.

Rotor y al aire

El juego se divide en dos modos, uno acarde puro y otro más centrado en la simulación. En el primero, los ajustes previos ya están hechos antes de que empieces a volar y los aparatos se controlan más con el teclado que con el joystick. Se hace la vista gorda con las colisiones, el daño que el enemigo infringe es más soportable y el sistema de apuntar y disparar está simplificado.

En el modo simulación, dispones de mayor libertad de movimientos y puedes configurar cálculos como el efecto suelo, el viento, el retroceso de las armas o el vórtice de las palas del rotor en maniobras violentas. Vamos, muchos detalles que aportan realismo y que pueden convertir un simple despegue en todo un logro personal.

Al margen de estas dos maneras de volar, puedes elegir entre varias perspectivas (primera, tercera, cabina virtual y visor de casco). La de la cabina virtual puede parecer a priori la más adecuada para un aficionado de la línea dura, pero es muy probable que éste se sienta decepcionado por la escasa visibilidad de los instrumentos (existen y funcionan, pero apenas se aprecian) o lo inadecuado de los puntos de vista que pueden tomarse dentro de la cabina. Eso sí, cada helicóptero tiene su cabina, y ésta se parece a lo que debería ser.

Además, los radares de los aparatos cubren las zonas que aproximadamente tienen que cubrir y no detectan nada escondido detrás de una montaña. Es decir, no hay magia en los sistemas de armas. Lo misiles tienden a acertar, aunque no siempre es así. Tampoco son cien por cien efectivos los misiles enemigos. De hecho, el único detalle de importancia que empaña esta apuesta por el realismo es que los aparatos grandes soportan un impacto directo de un misil SAM de gran tamaño casi sin inmutarse.

Nuevo orden mundial

En cuanto al pretexto argumental, el juego se sitúa en el año 2005.  Se supone que por entonces ya habrá desaparecido la ONU, sustituida por una coalición internacional para acabar con los conflictos a pequeña escala en todo el mundo. Dicha excusa sirve para entregar cuatro campañas en lugares del planeta como el Caribe, los Balcanes o el sureste asiático. En ellas te enfrentarás a terroristas, narcotraficantes y extremistas de todo tipo en misiones de infiltración o aniquilación total del enemigo.

Sólo cuando se supera una campaña se puede pasar a otra, y para conseguirlo, es imprescindible que te familiarices con los seis helicópteros disponibles y les des las órdenes precisas a tus compañeros en el aire, ya que no podrás con todos sólo con tus armas. Esto te servirá de entreno para cuando te decidas a saltar a las partidas en red, con modos de todos contra todos, misiones cooperativas o por equipos.

Si a su equilibrio entre simulación y acarde añadimos que el juego tiene un buen acabado, apenas presenta errores de programación y ha sido traducido, parece que la apuesta por la síntesis de Fair Strike tiene números para saldarse con éxito. Falta saber si los jugadores responderán.

La punta de lanza

En el juego manejas seis modelos de helicópteros actuales, todos con sus pros y sus contras.

  • KA-50 HOKUM: Uno de los pocos helicópteros con asientos eyectables, salido de la madre Rusia y duro como pocos.
  • KA-52 HOKUM B: La versión biplaza, mayor y más armada, del KA-50. Se puede considerar todo un peso pesado.
  • KA-58 BLACK GHOST: El Kamov más avanzado, algo mejor y más ágil, pero igualmente armado.
  • AH-64A APACHE: El más conocido helicóptero de ataque, maniobrable y rápido, bien armado y bastante blindado.
  • PAH-2 TIGER: Es la baza europea, poco fogueado en combate, pero ágil y peligroso si se sabe manejar.
  • RAH-66 COMANCHE: El eterno prototipo cobra vida de nuevo en este juego. Escaso de armamento pero sigiloso como pocos.

FICHA TÉCNICA

  • Requisitos: Procesador mínimo PIII 700 MHz, procesador recomendado PIV 1,4 GHz. Memoria RAM mínimo de 256 MB, memoria RAM recomendada de 512 MB. Tarjeta gráfica mínimo de 32 MB, tarjeta gráfica recomendada de 128 MB.
  • Multijugador: LAM e Internet 16.
  • Idioma: Textos de pantalla y voces en español.
Fair Strike [2004]
7
Notable
Puedes tomártelo como un simulador, como un acarde o como las dos cosas a la vez, ya que permite optar entre dos modos de juego diferentes. Además tiene buenos gráficos, una campaña coherente y una jugabilidad equilibrada y bastante completa. Buena opción si tienes mono d helicópteros.Analizado por

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